la estepa florecida

Laura Ponce

El fuego

Quizá este fuego arda
tan sólo porque es fuego
y no lo anime nada más
que su primaria condición.
Parecerá que abrasa,
que su lengua se inclina
con derrotero cierto,
que se ha iniciado entonces.

Falso de toda falsedad.

El fuego
no reconoce pertenencia,
su existencia está
irremediablemente atada
a la catástrofe:

es
lo que quema.